No son series de televisión, aunque permiten una secuencia. No son series de televisión policíacas, aunque pueden ser la raíz y son policíacas. No son asesinos en serie, aunque los hay. Son series de detectives o investigadores: Marlowe, Rebus, Conde, Beck, el agente de la Continental, Bosch, Morck, Jaritos, Romano, Grens, Grave Jones y Coffin Johnson, Sejer, Bevilacqua, Wilhelmsen, Adamsberg, Erlendur... Y se sitúan en cualquier lugar, son de cualquier lugar: la muerte está en todas partes.

sábado, 22 de junio de 2013

Cosecha roja, de Dashiell HAMMETT

El agente de la Continental –el agente de la Agencia Continental de Investigaciones de San Francisco– aparece en dos novelas de Dashiell Hammett (1894-1961) y en (según mis cuentas) 28 cuentos que fueron publicados por primera vez en revistas como Black Mask. Las dos novelas son The Dain Curse (La maldición de los Dain) que más parece una novela de aventuras que una novela policíaca, aunque lo sea; y Red Harvest (Cosecha roja), la que nos va a ocupar en este comentario, la mejor novela de Hammett junto a The Glass Key (La llave de cristal) y la iniciadora del genero negro policíaco americano o hard-boiled.

La historia de Red Harvest no se sitúa en San Francisco –como la mayoría de las obras de Hammett o de las tramas del agente de la Continental– sino en Personville, también conocida como Poisonville, y contiene todos los ingredientes que conjuntan la novela negra: una mujer fatal (Dinah Brand), bella, ambiciosa y sin límites morales; una ristra de amantes de una u otra forma despechados (Bill Quint, Dan Rolff, Donald Willsson, el primer asesinado, su padre Elihu Willsson, el viejo, o Max Thaler, uno de los gánster); la ley seca y la gran depresión de los años veinte; los entramados políticos, marcados por la corrupción, y, por último y más característico, una extrema violencia. Y si algo mueve esa extrema violencia es el poder, el poder del dinero y el poder del poder, de la lucha por el poder y del mantenimiento del mismo si ya se posee.

Dinero, poder y un arma en la mano. Con eso no hay cortapisas morales que limiten la acción. Y esa ponzoña es la que penetra en el agente de la Continental que llega a Personville llamado por el muerto Donald Willsson y desdeñado por todos los demás que aparecen en la novela, el primero el todopoderoso y magnate de la comunicación Elihu Willsson y después el jefe de policía Noonan, tan corrupto como el contrabandista de alcohol Pete, el Finlandés, o como Lew Yard, o, el ya citado, Max Thaler o, posteriormente, Reno. Todos ellos se han repartido Personville y la han convertido en Poisonville y ese veneno se ha inoculado tan dentro de todos que no existe contraveneno, no hay vacuna que lo cure. El que entra dentro se convierte en otra persona, como el mismo protagonista dice en algún momento en la novela. Sólo alejándose de esa ciudad es posible no sentirse atrapado por esa espiral de violencia y de muerte, de asesinatos continuados en lo que se va a convertir todo el escenario. No en vano uno de los capítulos de la novela se titulará “El decimoséptimo asesinato”. Y será el de ella y posiblemente a manos del propio agente de la Continental. Y no será el último.


Si en el desarrollo posterior de la novela negra el detective también adquiere ese aura de atractivo que desprenden la mujeres protagonistas, como el mismo Sam Spade o después Marlow, lo que caracteriza al agente de la Continental es en extremo lo opuesto, es un ser sin ningún atractivo físico, para más añadidura está gordo, por ejemplo, pero si algo hay en él que todos los demás también tendrán es la perseverancia y la falta de escrúpulos para conseguir lo que en algún momento él considera justo: que los malos paguen de una u otra forma por lo que hacen. Eso sí, sin saltarse las normas de la Agencia, excepto en algunos pequeños e insignificantes casos.    

Si las dos novelas del agente de la Continental presentan esa dicotomía de la que hablé al principio, mientras una, The Dain Curse, se puede decir que es una novela novelesca y la otra Red Harvest es el ataque más virulento a la corrupta sociedad americana de la época, los cuentos donde aparece el agente de la Continental también se pueden clasificar en esas dos vertientes, siendo, claro, los más interesantes los que siguen los parámetros de esta segunda versión como “The Big Knockover” (El gran golpe) o “$. 106.000 Blood Money” (Dinero sangriento).






Novelas:
1929. Red Harvest. (Cosecha roja). Lectura
1929. The Dain Curse (La maldición de los Dain)

Cuentos (ordenados según su primera publicación en libro):
1943. Blood Money.
“The Big Knockover”. (El gran golpe)
          “$. 106.000 Blood Money”. (Dinero sangriento)
1945. The Continnental Op.
“Fly Paper”. (Papel cazamoscas)
          “Death on Pine Street”. (Muerte en la calle Pine)
          “Zigzags of Treachery”. (Tradiciones en zigzag)
          “The Farewell Murder”. (El crimen de Farewell)
1945. The Return of the Continnental Op.
“The Whosis Kid”. (El menda)
          “The Gutting of Couffignal”. (El saqueo de Coufignall)
          “Dead and Company”. (Muerte y Cía)
          “One Hour”. (Una hora)
          “The Tenth Clue”. (La décima pista)
1946. Hammett Homicides.
“The House in Turk Street”. (La casa de la calle Turk)
          “The Girl with the Silver Eyes”. (La muchacha de los ojos de plata)
          “Night Shots”. (Disparos en la noche)
          “The Main Death”. (La muerte de Main)
1947. Dead Yellow Women.
“Dead Yellow Women”. (El asesinato de las criadas chinas)
          “The Golden Horseshoe”. (La herradura dorada)
          “House Dick”. (El sabueso del hotel)
          “Who Killed Bob Teal?” (¿Quién mató a Bob Teal?)
1948. Nightmare Town.
“The Scarched Face”. (La cara quemada)
          “Corkscrew”.
1950. The Creeping Siamese.
“The Creeping Siamese”. (Los siameses rastreros)
          “Tom, Dick or Harry”. (Tom, Dick o Harry)
          “This King Business”. (Estirpe real)
1952. Woman in the Dark.
“Arson plus”. (Incendio provocado y algo más)
          “Shippery Fingers”. (Dedos escurridizos)
          “The Black Hat that wasn’t there”. (El sombrero negro que no estaba allí)
1962. A Man named Thin.
          “The Gatewood Caper”. (El rapto)

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