No son series de televisión, aunque permiten una secuencia. No son series de televisión policíacas, aunque pueden ser la raíz y son policíacas. No son asesinos en serie, aunque los hay. Son series de detectives o investigadores: Marlowe, Rebus, Conde, Beck, el agente de la Continental, Bosch, Morck, Jaritos, Romano, Grens, Grave Jones y Coffin Johnson, Sejer, Bevilacqua, Wilhelmsen, Adamsberg, Erlendur... Y se sitúan en cualquier lugar, son de cualquier lugar: la muerte está en todas partes.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Un ciego con una pistola, de Chester HIMES

Blind Man with a Pistol (Un ciego con una pistola) se puede considerar la última novela del ciclo de Harlem, a pesar de la inacabada Plan B, protagonizadas todas ellas, excepto Run Man Run (¡Corre, hombre, corre!),  por los detectives Grave Digger Jones y Coffin Ed Johnson. Dos policías negros en un barrio de negros –Harlem– dirigidos por sus mandos blancos pero con sus Colts dispuestas a desenfundarse en cualquier momento. Porque si en Harlem te piensas un segundo de más si desenfundar o no, estás perdido, un agujero negro se hará en tu cuerpo y la sangre será la tuya.

El color en realidad es el protagonista. El color rojo de la sangre, que mana en abundancia en las calles de Harlem, el color pútrido de las callejuelas y de las casas donde vive la gente de Harlem, el color gris del humo y los distintos colores del alcohol de los clubs nocturnos, con su música, música de negros, el color de los negros, ese marrón oscuro, muy oscuro, casi negro, o claro, mestizo, mezclado. Y el color blanco, el blanco que desentona y casi siempre termina tiñéndose de rojo, manchándose del color de la sangre, que es el color de las calles de Harlem, como el color del dinero que a todo el mundo le gusta pero pocos tienen o el color del sexo que a todo el mundo le gusta como su olor, que está en todas las calles numeradas de Harlem. El olor del sexo y su color, el olor del dinero y su color.

Y en ese mundo salvaje, de sálvese quien pueda, aparecen escenas salvajes, pero en cierto modo enigmáticas, como cualquier muerte violenta, como el impresionante inicio de All Shot up (Todos muertos) con una mujer incrustada en una pared, o la muerte de Valentine Haines en la cesta donde cayó el reverendo Short cuando se celebraba un velatorio en The Crazy Kill (El extraño asesinato), o el blanco rodeado por La banda de los musulmanes, o, como aquí, en Un ciego con una pistola, donde delante de los ojos de Digger Grave Jones y de Coffin Ed Johnson aparece un negro vestido de negro con un gorro rojo corriendo con unos pantalones grises en la mano y un blanco, otro blanco, sin pantalones sin ropa interior con el culo aún más blanco que sale a perseguirle pero que tiene un tajo en el cuello de donde brota a borbotones la sangre que enseguida coagulará.

Y es que Harlem es un lugar donde no se puede escapar del negro, del color negro, a pesar de la “Hermandad” que intenta hermanar el blanco y el negro en el amor fraternal o el Jesus Chico, que es negro para enfrentarse al blanco, o el “Poder negro” en oposición al otro, al dominante, todos ellos manifestándose a la vez por las calles de Harlem, propensas a los disturbios y a una rebelión que nunca llega, y en medio la cara desfigurada por el ácido de Coffin Ed Johnson –ocurrido en la primera novela del ciclo de Harlem, For Love of Imabelle (Por amor a Imabelle), una de las mejores– y la de su compañero inseparable Digger Grave Jones, también maltratado, pero resistiendo, a pesar del fuego, de las balas, de las palabras dominantes de los blancos y de las palabras negras de los negros –con su tosca, acusatoria lengua “inglesa” imposible de traducir al español ni a ninguna otra lengua, a pesar de todas las traducciones hechas hasta ahora–.

Y el ciclo de Harlem se acaba en esta novela con el crimen del blanco sin resolver, aunque los mandos blancos hayan cerrado el caso, y con un ciego con una pistola desenfundada en el metro, después de jugar a los dados y perder su dinero, disparando a lo que se mueve. 
     
Porque en un Harlem cargado de violencia el que no dispara primero es el que primero acaba con una bala dentro.






1957. For Love of Imabelle. (Por amor a Imabelle)
1959. The Real Cool Killers. (La banda de los musulmanes)
1959. The Crazy Kill. (El extraño asesinato)
1960. The Big Gold Dream. (El gran sueño del oro)
1960. All Shot up. (Todos muertos)
1960. Run Man Run. (¡Corre, hombre, corre!) [Salen los dos policías de forma tangencial]
1966. The Heat’s on. (Empieza el calor)
1965. Cotton Comes to Harlem. (Algodón en Harlem)
1969. Blind Man with a Pistol. (Un ciego con una pistola) Lectura
1993. Plan B. (Plan B) [Novela inacabada]

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