No son series de televisión, aunque permiten una secuencia. No son series de televisión policíacas, aunque pueden ser la raíz y son policíacas. No son asesinos en serie, aunque los hay. Son series de detectives o investigadores: Marlowe, Rebus, Conde, Beck, el agente de la Continental, Bosch, Morck, Jaritos, Romano, Grens, Grave Jones y Coffin Johnson, Sejer, Bevilacqua, Wilhelmsen, Adamsberg, Erlendur... Y se sitúan en cualquier lugar, son de cualquier lugar: la muerte está en todas partes.

viernes, 18 de julio de 2014

El hombre con cara de asesino, de Matti RÖNKÄ




No es muy frecuente encontrar autores finlandeses traducidos al español, tampoco son frecuentes los autores finlandeses que se dediquen a escribir novela policiaca, al contrario que sus vecinos de la zona escandinava, ya sean suecos o noruegos, incluso daneses, y hasta algún que otro islandés como Indridason, pero finlandeses no, no los hay o hay muy pocos, y éste que leemos, Matti Rönkä, es uno de los pocos –otro, un estadounidense afincado en Finlandia, James Thompson, (ver lectura)–.

Y además de ser pocos son poco traducidos, ya que ésta que presentamos, Tappajan näköinen mies, traducida en Alfaguara como El hombre con cara de asesino, es la primera y única de la serie de siete novelas cuyo protagonista es Víktor Kärppä, y que se publicó en su lengua original allá por el año 2002, o sea hace más de una década. Su autor, ya mencionado, Matti Rönkä, es un reconocido periodista de la primera cadena de televisión finlandesa, YLE TV1. 

Y ese desconocimiento en estos lares que se deja traslucir por la poca difusión de lo que viene de allá se acrecienta además por la propia idiosincrasia de la serie de Kärppä, pues quién nos iba a decir que esta especie de detective privado no al uso se llame también Víktor Niloláyevich Gornostáyev ya que su lugar de origen es Sortavala, un pueblo que se sitúa en la región rusa de Carelia, una zona fronteriza a caballo entre Finlandia y Rusia y un territorio cuya historia es un trasvase constante de finlandeses y rusos de un país a otro dependiendo de los vaivenes históricos correspondientes. Y sí, allí, Kärppä sigue teniendo a su madre, Anna Gornostáyeva, y en Moscú a su hermano Alekséi, y también allí en Sortavala está establecido uno de los hombres para los que trabaja, Valeri Karpov, cuyo socio en Helsinki es Ryzhkov. Porque Vïktor Kärppä vive en Helsinki y su labor como detective privado es algo secundario, ya que en realidad él trabaja haciendo pequeños chanchullos de contrabando para Ryzhkov, aquí, en Helsinki, y Karpov, allí, en la Carelia rusa, aprovechando su ambigua nacionalidad, ya finlandés, por parte de madre, ya ruso más concretamente ingrio, por parte de padre.

Tres elementos, pues, nos vamos a encontrar en esta novela, que se van entremezclando a partir de la voz en primera persona de Kärppä: uno, el histórico-sociológico, más o menos comentado en lo que antecede, que nos da el anclaje vital; otro, el socio contextual, que nos lleva hacia una trama vinculada al contrabando entre un país rico y occidental, como puede ser Finlandia, y los orientales o del bloque del Este, podríamos decir, que están al otro lado de la frontera, Rusia o la Carelia rusa y, a muy poca distancia por mar, Estonia y su capital Tallin; y justo, relacionado con esto está el último elemento, el de la intriga policial, hasta ahora no comentado, que tiene que ver con la desaparición de Sirje Larsson, de soltera Lillepuu, una ciudadana estonia, casada con un finlandés, el librero Aarne Larsson, que es precisamente quien le pide ayuda a Kärppä para encontrar a su mujer desaparecida.

Zona del golfo de Finlandia, con Tallin al Sur
y al Este la zona de Carelia, donde se encuentra Sortavala

Y a ese embrollo inicial, con por ahora tres capas, se van a unir otras tres más, que además se van desdoblando: las relaciones personales de Kärppä, familiares con su madre, que sufre un infarto, y su hermano, y amorosas con Marja Takala, una estudiante con la que no casa muy bien, debido a su carácter algo retraído; las que le vinculan con la policía finlandesa, siendo una especie de informante sin serlo del inspector Korhonen, también a su modo un tanto raro, con el que mantiene unos diálogos a veces demasiado sarcásticos, y las que involuntariamente tiene con los servicios secretos rusos, el SFS, antigua KGB, y con su contacto, Arkadi, que desembocarán en un final, quizás, un tanto artificioso; y, por último, otra vez, con los estonios, las mafias estonias de contrabando, ya que Sirje, la mujer desaparecida, además es hermana de Jaak Lillepuu, cabecilla de una organización estonia vinculada al tráfico de drogas que se quiere establecer en Helsinki.


Como vemos, en poco más de doscientas páginas de novela el aspecto informativo, de demasiada información, queremos decir, y la cantidad de desvíos, de vínculos, de relaciones ambiguas y escondidas es, decimos, quizás excesiva y de eso es precisamente de lo que peca esta novela. No por la trama en sí, que no deja de resultar a pesar de todo fluida, salvando lo que hemos dicho, ni por el personaje principal, del que en cierto modo nos encariñamos, ya que todo el mundo de alguna forma lo utiliza, a pesar de su cara de asesino o precisamente por eso y que él mismo justifica de esta forma: "En el ejército me dijeron: 'Gornostáyev, es usted un hombre con cara de asesino'. Yo más bien pensaba que mi apariencia era la de una persona amable y bondadosa, pero en el servicio militar se oyen en general muchas cosas sin sentido. Más tarde entendí lo que habían querido decirme los oficiales. Muchos se quedan paralizados ante el peligro, o entran en pánico, y eso es algo que se refleja en la cara. A mí no. Yo noto el subidón de adrenalina y cómo el miedo y los pensamientos me invaden la cabeza, pero al mismo tiempo mi razonamiento se vuelve más nítido y ágil, mientras que mi rostro se torna inexpresivo".


No, su falta no viene por ahí, sino por la necesidad de mayor desarrollo y profundidad, eso es lo que echamos algo en falta. Y quizá esa falta sea debida a que esta es una primera novela de una serie de siete que precisamente nos está introduciendo, nos está dando lo preliminar, y que posiblemente –no lo sabremos si no tenemos las siguientes– sea como una especie de anticipo de lo porvenir. Y sólo partiendo de ese punto de vista, del de que ve la situación en retrospectiva podríamos valorar de otra forma esta novela. Con todo, un buen personaje, una buena trama en un buen contexto.  






2002. Tappajan näköinen mies (El hombre con cara de asesino). Lectura
2003. Hyvä veli, paha veli.
2005. Ystävät kaukana.
2007. Isä, pika ja paha henki.
2009. Tuliaiset Moskovasta.
2011. Väärän maan vainaja.
2013. Levantin kyy.

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